Qué modelo de Servicios Sociales necesitamos en Leganés

Qué modelo de Servicios Sociales necesitamos en Leganés

Leganés encabeza la lista de ayuntamientos que menos gasta en servicios sociales no solo a nivel autonómico sino estatal.
Leganés, Ciudad de Primera, como presume nuestro alcalde, ostenta el gran privilegio de ser el municipio de más de 20.000 habitantes con menor gasto en servicios sociales de toda España. En una ciudad de más de 187.000 habitantes, con más de 9.000 niños que sufren pobreza infantil, con casi 500 hogares donde la carne y el pescado son artículos de lujo, el Ayuntamiento de Leganés invierte tan solo 16,51€ por habitante en gasto social. La media estatal se fija en 60€ y el municipio que encabeza la lista es Baza (Granada) con 167€ por habitante, casi 12 veces más que Leganés.
Desde mayo del 2015, las concejalas #NoAdscritasAlGobierno han venido denunciando la falta de voluntad política para conseguir dar un giro a la situación socio-económica de nuestro municipio. Las políticas sociales no solo consisten en aumentar esas partidas de ayudas puntuales a la población, interviniendo a favor del usuario, sino en que el usuario sea agente de su propio cambio, tomando conciencia de su situación y haciéndole partícipe de la mejora. Para ello hay que informar convenientemente de la situación, orientar, y apoyar al usuario, poniendo a su alcance todos los medios, para que la propia persona actúe en su propio beneficio.

Pero además hay que repensar los servicios sociales y situarlos en el contexto de crisis económica que a día de hoy aún vivimos, caracterizado por el empeoramiento de las condiciones de trabajo o la pérdida del mismo, avalado por las reformas laborales y el ataque a la negociación colectiva, unido a las políticas continuadas de recortes en los servicios públicos que afectan tanto a los usuarios como a los trabajadores y trabajadoras y sin olvidar el fin del modelo económico basado en el ladrillo; es decir, la promoción de políticas de austeridad genera sociedades más desiguales donde aumenta el número de personas que viven sin trabajo o con trabajos precarios cuyos sueldos no cubren las necesidades mínimas y no pueden pagar recibos de luz, agua, IBI, hipotecas o alquileres.

El aumento de áreas a gestionar por parte de Servicios Sociales y el abanico de necesidades a cubrir, unido a los recortes también sufridos por parte de las personas trabajadoras en servicios sociales, provocan una sobrecarga de trabajo y angustia personal. La falta de recursos públicos deriva en un colapso de los servicios que retrasa las intervenciones y las respuestas a las necesidades sociales. Todo ello nos debe hacer reflexionar profundamente sobre qué modelo de sociedad queremos y cómo podemos actuar en el diseño de ella e intervenir políticamente, no vale solo con denunciar la falta de recursos.

La privatización de los servicios sociales es otro de los aspectos que nos lleva a pensar como se están gestionado estos servicios. El modelo neoliberal nos hizo creer, una vez más, que privatizando la gestión de los servicios iba a suponer un aumento de su eficacia y eficiencia con menos costes para el estado. El tercer sector ha beneficiado a las grandes empresas que huían del ladrillo y encontraron su filón en los cuidados y en la gestión de lo social.

Las políticas públicas son fundamentales en el sector cuidados, tanto los dedicados a la infancia (Casas de niños, Escuelas Infantiles Municipales) como a los mayores (Centros de Día Municipales, Residencias de Mayores Municipales, Ayuda a Domicilio), complementando y supliendo la labor de las familias (sobre todo mujeres) en su labor de cuidar y siendo asequibles para todos los estratos de población a la vez que grandes generadores de empleo público con titularidad y gestión directa. Permitiendo equilibrar las diferencias entre familias que pueden comprar servicios de cuidado en el mercado y las que por el contrario no. Permitiendo acceder a empleos públicos estables y dignos a muchas y muchos demandantes de los servicios sociales para ayudas, no de cuidados, sino de emergencia social.

Aunque atender a las necesidades de cuidado es costoso en términos de presupuestos públicos, es económica y políticamente preferible no dejarlo en manos del mercado, donde la calidad de los servicios disminuye y, además, porque las capas sociales más vulnerables no pueden acceder al mercado, fomenta el empleo precario, e incide en la desigualdad social. Además sería un gran generador de empleo público, visibilizándolo como sector ocupacional y no como una proyección del ámbito familiar.

Reflexionemos que modelo de sociedad y de servicios sociales pretendemos, es imprescindible defender que sea un sistema universal, para conseguir una sociedad igualitaria desde la perspectiva de derecho. Debemos requerir de la protección judicial que acote y promueva la autonomía de las personas. Ahora mismo para acceder a servicios sociales has de demostrar que eres suficientemente pobre o pasar por una batería de preguntas, sobre todo las mujeres cuidadoras, para justificar la necesidad de una residencia pública para nuestros mayores.

Los servicios sociales a menudo demonizan, estigmatizan a quienes reciben esas ayudas, a menudo son tachados de aprovecharse del sistema, de no hacer nada por buscar trabajo. Esto es debido al modelo diseñado de políticas de servicios sociales. Son políticas que se limitan a ayudas puntuales, que para nada pretenden ni pueden mejorar las condiciones de vida. Son parches para momentos dados (pagos de luz, agua, alquiler, alimentos, libros) medidas paliativas pero no preventivas. Nadie acude a Servicios Sociales para prevenir, y cuando lo hacen no existe ayuda, información ni orientación para esos casos.

Las políticas sociales deben ser trasversales, no solo la institución debe seguir actuando de forma paternalista en la gestión de los recursos y destino de ellos. En la medida en que los poderes públicos compartan la gestión con la sociedad civil, redes, organizaciones, se fortalecerán y ganaran en eficacia y eficiencia evitando el paternalismo, el asistencialismo, el clientelismo (Cruz Roja, Cáritas), las correas de transmisión, el corporativismo.

Debemos apostar por unos servicios sociales igualitarios, integradores, personalizados, comunitarios, autogestionados y participativos para lograr fortalecer el mercado social y laboral y la autoorganización de las personas de la sociedad civil para llegar a una democracia económica.

Mercedes Condés Obón

Secretaria General Podemos Leganés

Concejala #NoAdscritaAlGobierno

 

>> Descargar el comunicado de la Secretaria General de Podemos Leganés <<

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