MANUEL LUCIANO, los gatillos tenían vida propia.

MANUEL LUCIANO PÉREZ GÓMEZ (30 de junio de 1980, Labastida, Logroño)
La Transición española debió ser un lugar donde el espacio – tiempo se distorsionó, las parábolas de las balas obedecían a su propia lógica y o bien las pistolas se disparaban solas o los gatillos tenían vida propia.
Manuel Luciano Pérez celebraba las fiestas de su pueblo como otro paisano cualquiera en una discoteca cuando comenzó una discusión con un tipo que se encontraba en el local y salieron a arreglarlo en la calle. Fuera descubre que se trata de un Guardia Civil de paisano que no deja la pistola junto con su uniforme en casa, por lo que arregla todo con tres tiros bien dados.


Cuando la gente se arremolina fuera para ver qué ha sucedido, el defensor del orden apunta a todos con ánimo de amedrentarlos.
Como siempre, esta distorsión espacio – temporal era sostenida por las autoridades pertinentes, en este caso el Gobierno de Logroño, que cerró el asunto diciendo que “se produjo un forcejeo y se disparó el arma reglamentaria”.

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