“La Transición sangrienta”

“La Audiencia Nacional fue también el órgano judicial que aplicó la Ley de Amnistía de 1977, del mismo modo que su antecesor, el Tribunal de Orden Público, fue el encargado de aplicar los indultos, con el Decreto Ley de Amnistía de 1976 y sus sucesivas ampliaciones. De esta Ley de Amnistía de 1977 se beneficiaron inculpados en crímenes como Montejurra y Atocha, el dirigente de Guerrilleros de Cristo Rey Mariano Sánchez Covisa; destacados policías condenados y/o procesados por torturas como Antonio González Pacheco y José Matutes; también los agentes de Orden Público encausados por matar a personas en el transcurso de manifestaciones y los implicados en muertes de detenidos en comisarías o cuartelillos… En ese sentido, ningún agente de las Fuerzas de Seguridad del Estado acusado de delitos de sangre durante la práctica de la represión fue condenado por los tribunales ni tuvo que responder por sus acciones. La aplicación de la Ley Antiterrorista fue también un instrumento fundamental que supuso en la práctica un estado de excepción permanente que facilitó la aplicación de la violencia <oficial>, tanto indiscriminada como selectiva”.

Mariano Sánchez Soler, “La Transición sangrienta”.

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