CARLOS JAVIER IDÍGORAS, otro inocente que pasaba por allí

CARLOS JAVIER IDÍGORAS NAVARRETE  (7 de junio de 1981, Madrid)
Rafael Alfredo Gómez Álvarez, Ramiro Alejandro Rodríguez-Borlado y Pedro Bel Hernández ya llevaban haciendo de las suyas un tiempo sin que nadie les parara los pies, por lo que sus andanzas se desbocaban cada vez más.
Los mismos que pusieron una bomba en la editorial de El País y mataron al conserje José Andrés Fraguas, otras en el edificio del BOE, las librerías Fórum y Express, el cafetín Colmenar y el chalet de Víctor Manuel en Torrelodones, pusieron otros artefactos explosivosen la sede de la Asociación Pro Derechos Humanos de Madrid y otro en el Club de Amigos de la UNESCO donde dejaron ciega a la bibliotecaria María Dolores Martínez Ayuso y dejaron manco al interventor Luis Enrique Esteban Barahona continuaron haciéndolo ya que tenían la aquiescencia del ministro de interior Martín Villa. En 1979 ponen otra bomba en el bar El Parnasillo donde matan a Salomé Alonso y ya en 1981 ponen una bomba en Olavide causando cinco heridos.


El 7 de junio le tocó el turno a Carlos Javier Idígoras por el simple hecho de vestir de una forma que no les gustaba. Carlos estaba celebrando que había aprobado las oposiciones y andaba muy bebido cuando le vieron con el pelo largo y pensaron que era un rojo drogadicto. Le llevaron a un solar y le asesinaron de dos tiros en la cabeza. Poco después, en julio, dispararon a un conductor porque estaban obstaculizando la carretera y tuvieron una discusión.


Finalmente se ve que, o bien se estaban pasando de rosca, o bien ya habían cumplido sus cometidos y fueron detenidos, con muchos muertos en sus espaldas y mucha sangre fría en sus venas.

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