LOS JUZGADOS DE VIOLENCIA DE GÉNERO, CUESTIONADOS POR SU INEFICACIA

Comunicado emitido por el Grupo de Mujeres de AAVV. Zarzaquemada:

El 30 de diciembre de 2008 Esperanza Aguirre (y su séquito de políticos, periodistas y pelotas) inauguraba el juzgado de violencia de género de Leganés ante las cámaras de televisión. Seis años después (casi diez desde que se aprobó la ley contra la violencia de género) el Gobierno se plantea revisar la ley al constatar que los índices de eficacia son decepcionantes, mientras recorta el presupuesto destinado a medidas preventivas en un 30% durante los tres últimos años.
Las asociaciones de mujeres juristas y los servicios sociales denuncian el trato que las víctimas reciben en los juzgados, particularmente cuando se trata de mujeres inmigrantes. Si colocamos una lupa en el interior de estos juzgados, cuya noble misión era proteger a las mujeres que sufren malos tratos, lo primero que sorprende es la cultura de la sospecha instalada entre jueces, fiscales, equipos psicológicos, médicos forenses, abogados de oficio, etc. respecto a las mujeres que denuncian, quienes al parecer lo harían por despecho o buscando un objetivo no penal: el divorcio exprés.
En segundo lugar destaca la ausencia de formación específica de estas y estos profesionales a pesar de contemplarse por la ley, pues no hay presupuesto para ello. Este factor entraña arbitrariedad en las decisiones judiciales por razones ideológicas, desconocimiento de la realidad que rodea a la mujer maltratada y desconfianza hacia los servicios sociales que orientan a las mujeres. Únicamente las grandes palizas logran suficiente empatía judicial.
La mujer agredida, además, llega al juzgado en estado de shock, fuertemente presionada por la incertidumbre de un futuro incierto, dependiente de su pareja psicológica y económicamente para salir adelante con sus hijos e hijas, y su relato no reúne muchas veces los requisitos exigidos por la ley. La falta de asertividad, el agotamiento físico y psicológico, un sentimiento de culpa fuertemente arraigado y mucha falta de autoestima, restan credibilidad y coherencia a la denuncia que tanto le costó decidirse a presentar. Y muchas se derrumban cuando descubren que su pareja puede acabar en la cárcel, pues la mayoría sólo pretende escapar del calvario en el que vive cuando ya no aguanta más.
La credibilidad de la mujer en una sociedad patriarcal es cuestionada sistemáticamente. Durante siglos se nos ha negado la capacidad jurídica incluso para prestar declaración testifical por la creencia de que las mujeres no tienen palabra, mienten por naturaleza y se dejan arrastrar por la pasión. Y muchas personas siguen pensando lo mismo, aunque ya no presuman tanto de ello. Además, la falta de asertividad de las mujeres maltratadas es una respuesta adaptativa para evitar un maltrato aún más severo.
El papel de víctima y acusado se invierte en los juzgados hasta el punto de mostrarse arrogante el agresor, incluso esposado y custodiado por la Policía, mientras acusa a la víctima de impostora y la desacredita con firmeza, consciente de que lo masculino goza de mayor credibilidad que lo femenino. Muchas mujeres retiran la denuncia días después, perdonan al agresor porque no pueden arreglárselas sin él (y su salario), y consideran que tal vez no fue para tanto (a ver qué mujer no ha recibido alguna que otra bofetada).
Ante la alarma generada por algunos jueces ultraderechistas y diversas asociaciones defensoras de la familia patriarcal, el Consejo del Poder Judicial elaboró un estudio según el cual el índice de acusaciones y denuncias falsas por violencia de género es igual que el existente en otros delitos. Pero la idea de que las mujeres acusan en falso por despecho continúa bien arraigada en nuestra sociedad.
A pesar de todo ello, se dictan órdenes preventivas de alejamiento como churros, difíciles de vigilar por falta de medios, para cubrirse las espaldas si después ocurre algo (que la mate, por ejemplo) y evitar que los medios de comunicación arremetan contra el juez. Pero cuando llega el juicio se dictan muchas sentencias absolutorias por falta de pruebas, sobre todo en los casos de maltrato psicológico habitual.
Los recortes en medidas preventivas reducen la ley a su lado penalista, un modelo de intervención que refuerza la dicotomía hombre maltratador/mujer víctima y la imagen de la mujer indefensa necesitada de tutela, despreciando la complejidad de las causas que engendran la violencia de género (diferencia salarial, precariedad laboral femenina, imagen de la mujer en el cine, en la publicidad, en los medios de comunicación, desprecio e invisibilización del trabajo familiar y de cuidados, doble jornada laboral, reducción de los servicios públicos, etc., etc.), todo lo cual fomenta entre los varones un rol masculino viril, agresivo y opresor de sus parejas.
Seis años de crisis capitalista, una deuda pública impagable y una interminable batería de recortes y privatización de servicios públicos, nos colocan al borde de la pobreza y el hambre, especialmente a los colectivos más vulnerables, entre los que se hallan las mujeres. Sin embargo algunos indicios, como el avance electoral de fuerzas progresistas, permiten presagiar la apertura de una nueva etapa en que los movimientos sociales podrán elevar su capacidad organizativa y su influencia en las instituciones.
En este momento de consolidación de las luchas populares, bien ejercitadas en cinco años de movilizaciones, huelgas y mareas, hemos logrado acumular la fuerza suficiente para recuperar la iniciativa popular, bloqueada hasta la fecha por la tiranía del bipartidismo, los intereses de la casta y el chantaje de la Troika. No será fácil construir una sociedad igualitaria y justa, pero si le damos un impulso a nuestra capacidad de lucha y un paso al frente, podemos avanzar muchas posiciones perdidas. Las mujeres, la juventud, las mareas de los servicios públicos, el pequeño comercio, los trabajadores y trabajadoras de Leganés, tenemos la palabra.
Grupo de Mujeres de Av. Zarzaquemada
Leganés junio de 2014

  • Gema

    Hola, resido en Leganes y viviendo en situación de desempleo….y con una situación familiar …. que me reservó, por seruy personas al , me encuentro desesperada por cambiar este estado de malestar.
    ¡Quiero ver la luz!
    Necesito poder ofrecerles a mis hijos la calidad de vida que se merecen.

    Atentamente, un saludo.
    P.D.: Quien vela por los derechos de los
    pobres dependientes
    y manejables.

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